El contexto
Algunas personas afirman de manera equivocada que hay una conexión entre las vacunas y el autismo. Los investigadores médicos han probado que esta afirmación es falsa. La evaluaron en profundidad y no encontraron ninguna conexión entre autismo y vacunas. Para evaluar si existía una conexión, los investigadores hicieron estudios en decenas de países con cientos de personas y a lo largo de varias décadas. Cualquier esfuerzo para distorsionar los descubrimientos de este sólido y sensato trabajo científico es una amenaza para la salud de los niños y perjudica a la comunidad de personas con autismo. Además, crea confusión y miedo.   
Datos clave
- Las vacunas estimulan al sistema inmunitario para que reconozca virus o bacterias específicos. Así, cuando el sistema inmunitario se encuentra con ellos de nuevo, estará listo para responder. Las vacunas son importantes para mantener a los niños sanos y que así puedan aprender, crecer y desarrollar todo su potencial.
- Las investigaciones científicas confirman que las vacunas protegen la salud. Las tasas altas de vacunación frenan la propagación de enfermedades prevenibles en nuestras escuelas, comunidades y familias.
- Los estudios científicos han demostrado, una y otra vez, que no hay relación entre las vacunas infantiles que salvan vidas y el autismo. Se ha comprobado la falsedad del reporte que afirmó inicialmente que la vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés y SPR, por sus siglas en español) causaba autismo. El reporte fue retirado de la revista científica donde se publicó porque el autor usó datos fraudulentos. Esa persona fue sancionada por asociaciones científicas profesionales y perdió su licencia para practicar medicina.
- Otra afirmación controversial incluida en ese reporte poco ético sugiere que recibir vacunas individuales contra el sarampión, las paperas y la rubéola podría ser más seguro que recibir la vacuna combinada MMR. Esas vacunas no están disponibles en Estados Unidos de forma individual. Su producción se eliminó gradualmente y paró del todo en 2009. La vacuna MMR reduce el número de visitas al médico y el número de vacunas que los niños necesitan para estar protegidos completamente.
- El autismo puede ser identificado temprano durante chequeos médicos rutinarios. La identificación temprana del autismo hace que los niños se beneficien más de intervenciones como la terapia ocupacional, la fonoaudiología, los planes educativos individualizados y un apoyo familiar adecuado.
- Los científicos continúan haciendo más descubrimientos sobre las posibles causas del autismo. Algo que sabemos con seguridad es que las vacunas no son una de esas causas. No hay una única causa del autismo. En cambio, es más probable que se trate de una combinación de circunstancias. Algunos síndromes genéticos están asociados con una mayor probabilidad de tener autismo. Algunos casos de autismo pueden ser resultado de ciertos cambios genéticos que afectan la manera en que las células funcionan. Las interacciones entre estos cambios genéticos y las influencias ambientales, como una muerte prematura, tener padres mayores o las enfermedades durante el embarazo, también tienen un rol en el desarrollo de esta condición.
- El número de casos de autismo ha aumentado a lo largo del tiempo. Los investigadores y profesionales de la salud que cuidan a los niños con autismo han explicado que esto se debe a múltiples factores. Esos factores incluyen una mejor conciencia social sobre el autismo, mejores métodos de diagnóstico y la actualización de los criterios de diagnóstico. Esto último ha resultado en la inclusión de nuevas condiciones dentro del espectro del autismo.
La evidencia
La vacunación ha reducido dramáticamente el impacto de enfermedades prevenibles a través de vacunas. La AAP revisa rigurosamente lo que pasa con las vacunas una vez son aprobadas y pone al día sus recomendaciones. Los calendarios de vacunación para niños y adolescentes en Estados Unidos se han diseñado con base en investigaciones que demuestran que las vacunas son eficaces a la hora de apoyar el sistema inmunitario de niños y adolescentes.
Profesionales médicos, como los pediatras, diagnostican el autismo después de revisar la historia clínica de un niño, su historia social y familiar, y de observar sus comportamientos de primera mano. El autismo se identifica inicialmente en niños de entre 12 y 24 meses. Esta etapa coincide con los primeros hitos de su desarrollo y con el momento en reciben vacunas claves para protegerlos de enfermedades infecciosas. Esa coincidencia temporal puede dar la falsa impresión de que existe una conexión entre autismo y vacunas.
¿Por qué es importante?
Cuando todos nos vacunamos, nos mantenemos sanos. Rumores malintencionados pueden causar confusión y preocupación sobre las vacunas. Esto pone en riesgo el progreso que hemos hecho en la prevención de enfermedades infantiles. Además, la información equivocada sobre autismo que se vuelve popular, incluida la falsa idea de que existe una conexión entre vacunas y autismo, perjudica a la comunidad de personas con autismo.
Como estos rumores se siguen repitiendo, los investigadores médicos tienen que usar recursos valiosos para hacer más estudios que tranquilicen al público, aunque no sea necesario demostrar una vez más que no hay una conexión entre autismo y vacunas. Esto hace que no se puedan usar esos recursos para crear más oportunidades para que los niños con autismo desarrollen todo su potencial.
¿Qué dicen los expertos?
“Muchos estudios alrededor del mundo han confirmado que no existe una conexión entre autismo y vacunas. Continuar difundiendo información falsa que se hace pasar como ciencia es un riesgo para la salud pública, en particular durante el peor brote de sarampión que hemos visto en décadas. También es ofensivo para la comunidad de personas con autismo y perjudica a los miles de niños y adultos con autismo que tienen vidas completas y gratificantes”.
—Kristin Sohl, MD, FAAP
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Last Updated
09/23/2025
Source
American Academy of Pediatrics