El contexto 

Algunas personas han dicho de manera equivocada que las vacunas no se evalúan con rigor. Sin embargo, las vacunas son puestas a prueba usando los estándares científicos más altos. Es muy importante asegurarse de que funcionen bien y sean seguras porque las reciben personas sanas. Cada vacuna recomendada para niños ha sido puesta a prueba cuidadosamente. Eso incluye hacer estudios clínicos donde se usen placebos o grupos de comparación. Una vez que se ha comprobado que una vacuna es segura y efectiva, se aprueba y los niños pueden recibirla. Además, se continúa monitoreando su efecto a lo largo del tiempo, para asegurarse de que siga siendo segura. 

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Datos clave

  • Cuando se crea una nueva vacuna, pasa por varias rondas de investigación y evaluación. El proceso comienza con investigaciones de laboratorio y pruebas en animales. Después siguen varias fases de pruebas clínicas para asegurarse de que la vacuna funcione y le dé al sistema inmunitario infantil las herramientas que necesita. 
  • El proceso de investigación para el desarrollo de una vacuna incluye a miles de participantes en los estudios clínicos, y a muchos científicos y expertos médicos. 
  • Las vacunas infantiles se evalúan en pruebas clínicas estandarizadas que incluyen placebos o grupos de comparación. Si la vacuna es para una enfermedad que actualmente no tiene vacuna, el placebo puede ser una solución salina u otra sustancia segura. Si la vacuna es un posible remplazo para una vacuna que ya existe, el grupo de comparación puede recibir la vacuna vieja que ya ha sido probada en lugar de un placebo. 
  • Cuando ya existe una vacuna contra una enfermedad, darles un placebo a los niños que participan en una prueba clínica para una nueva vacuna no es ético. Los niños no vacunados pueden contraer enfermedades peligrosas. Además, en ese caso, sus padres no podrían saber que sus hijos no recibieron la vacuna y que están desprotegidos. 
  • Durante los estudios clínicos para la vacuna contra la poliomielitis a mediados de la década de 1950, algunos niños que recibieron el placebo pero no la vacuna se enfermaron de poliomielitis y murieron. Los estándares éticos son mucho mejores en la actualidad. Ningún niño que participa en un estudio clínico queda desprotegido sin una razón científica clara y ética. Es por eso que los grupos de comparación pueden recibir una vacuna que ya existe en lugar de un placebo. Sigue siendo ciencia rigurosa y mantiene a los niños a salvo.   
  • Después de que las pruebas terminan, los fabricantes de vacunas le muestran sus datos e investigaciones a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). La FDA evalúa la seguridad y efectividad de la vacuna y decide si le debe dar una licencia. Una vez que se aprueba la licencia, el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP, por sus siglas en inglés) también revisa los datos y las investigaciones. Después hace recomendaciones sobre quienes, cómo y cuándo deben recibir esa vacuna. Ese comité es parte de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y, junto a la American Academy of Pediatrics (AAP) y otras organizaciones, hacen una recomendación formal para grupos específicos de personas, como los niños.
  • Después de que las personas comienzan a recibir la vacuna, los CDC y la FDA continúan monitoreándola para asegurarse de que siga siendo segura. Los CDC comparten cada tanto sus observaciones sobre la vacuna con otras agencias del gobierno federal de Estados Unidos, el público, proveedores de salud, los fabricantes de vacunas y comités de recomendaciones como el ACIP.
  • Los CDC y la FDA monitorean la seguridad de las vacunas usando diferentes sistemas.  Entre ellos el Sistema de Reporte de Eventos Adversos de las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés), V-safe, el Enlace de Datos sobre Seguridad de las Vacunas (VSD, por sus siglas en inglés), el Proyecto de Evaluación de Seguridad para Inmunizaciones Clínicas (CISA, por sus siglas en inglés) y el Sistema de Efectividad y Seguridad Biológica (BEST, por sus siglas en inglés) entre otros.   
  • Las vacunas son la manera más segura y efectiva de prevenir la propagación de enfermedades infecciosas, incluyendo el sarampión, la tosferina y la poliomielitis. 

La evidencia 

Las vacunas nuevas contra enfermedades recién identificadas son evaluadas usando pruebas aleatorias controladas, grupos de comparación y placebos. Todas las vacunas que ya existen han pasado por ese proceso. También se han seguido monitoreando después de ser aprobadas para identificar efectos secundarios raros. Organizaciones de salud líderes en ese campo, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Academy of Pediatrics (AAP) reafirman que las vacunas infantiles son evaluadas en profundidad para asegurar su seguridad y efectividad.  

¿Por qué es importante?

Una vez que una vacuna segura y efectiva contra una enfermedad está disponible, darle un placebo a niño durante un estudio clínico en lugar de la vacuna significaría dejarlo desprotegido. Eso lo pone, innecesariamente, en riesgo de enfermarse seriamente, de tener complicaciones por la enfermedad o de morir. Además, se debilita la confianza que el público tiene en las vacunas cuando se pide que pasen por pruebas adicionales, aunque ya hayan sido evaluadas rigurosamente y se haya probado que son efectivas.  

 

¿Qué dicen los expertos? 

“La mayoría de las organizaciones de salud en el mundo consideran que el sistema de evaluación de vacunas en Estados Unidos es el referente a seguir. Pedir que las vacunas que ya han sido aprobadas sean examinadas de nuevo es innecesario y poco ético. Llevará al sufrimiento y la muerte de más niños a causa de enfermedades que se pueden prevenir con vacunas”. 


— 
Sean O'Leary, MD, MPH, FAAP, American Academy of Pediatrics Chair of the Committee on Infectious Diseases. 

 

Resources for Further Information

Last Updated

05/12/2025

Source

American Academy of Pediatrics